Asturias17 Ene 2009 11:07 pm

Ayer, viernes 17 de Enero, junto con mi hermano Emilio, conseguí poner mis piés en la nevada cumbre de la peña de La Laguna después de más de cuatro horas de caminata con raquetas de nieve y por un paisaje nevado precioso, en el que cada paso suponía un esfuerzo considerable debido al gran peso que portabamos en nuestras mochilas y a las condiciones en las que se encontraba la nieve.

Comenzamos a caminar a eso de las diez de la mañana desde el pueblo de LLananzanes donde dejámos el coche, después de una hora aproximadamente de subida por las cuestas del “Cuncu”, nos vemos obligados a utilizar las raquetas de nieve para poder desplazarse por una capa de nieve en la que te hundías hasta la rodilla debido a la poca consistencia de la misma y al enorme peso que llevabamos en nuestras mochilas ya que portábamos los esquís, las botas, ropa extra de abrigo, camara de fotos, comida, termo…

Al llegar a “Cochoro”, nos detenemos cinco minutos para beber y tomarnos un café caliente junto a las cabañas, luego proseguimos la ascensión. A partir de este punto comienzan las dificultades ya que debido a la pendiente damos un paso para alante y dos para atrás, ya que los pequeños crampones que traen las raquetas no son suficiente como para sujetarnos en esa capa resbaladiza de nieve mas dura que queda justo debajo de la primera capa superficial formada por nieve virgen.

Nos volvemos a quitar las raquetas, y como podemos vamos progresando por las empinadas cuestas que nos llevan hasta el mallau de la laguna, cuando pasamos por la zona conocida como “La carbazosa” el viento es bastante fuerte y la sensación térmica es muy baja obligandonos a abrigarnos con toda la ropa que traíamos en nuestras mochilas. La subida se hace dura pero muy bonita en esas circunstancias, la nieve arrastrada por el fuerte viento que te golpea la cara, la sensación térmica, y la escasa visibilidad, te hacen disfrutar intensamente del esfuerzo haciéndote volar la imaginación y creyendo que estas realizando una ascensión en otras latitudes y a una montaña de mucha mayor altitud…

Una vez en el “mallau de cochoro”, ya nos queda el último esfuerzo que es subir la ladera que te deja en un collado a unos cincuenta metros de la cumbre, allí, yo me pongo los crampones ya que en esa zona la nieve se había convertido en hielo, cojo mi piolet y me encamino hasta la cumbre por la rampa final.

Cuando llego a la cumbre, el día había mejorado consideráblemente, las nubes quedaban por debajo de mi, y el espectaculo visual era impresionante. Una vez tomadas las fotos de rigor y disfrutado del paisaje desciendo hasta la posición donde se encontraba esperandome mi hermano Emilio, y enfundandonos la botas de esquiar procedemos a disfrutar de una bajada por unas laderas vírgenes que nos hacen olvidar todo el esfuerzo realizado para llegar.

Descendemos hasta “cochoro” esquiando, y allí volvemos a poner los esquís en la mochila para continuar descendiendo hasta donde teníamos el coche, en total casi siete horas de esfuerzo, de auténtica montaña que nos dejan cansados pero muy satisfechos por el día, y la belleza del paisaje.

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