Dentro de la riqueza natural que te ofrece este pais, existe un lugar mágico, donde el tiempo parece haberse detenido y donde la naturaleza reina por encima de todo y de todos, ese lugar es el crater del Ngorongoro, visita obligada e ineludible cuando se viaja a Tanzania.
Continuando con mi viaje por Tanzania y una vez descendido del Mt. Kilimanjaro, me veo con unos dias líbres antes de mi vuelo de vuelta a casa debido a la rapidez en la ascensión, por lo que decido invertir este tiempo en un pequeño safari que me lleve a conocer de primera mano alguna de las maravillas naturales que este pais te puede ofrecer.
Después de regatear de nuevo con mi amigo Collins, consigo el interesante precio de 260$ por tres días de safari visitando el lago Manyara y el crater del Ngoro Ngoro, toda una experiencia inolvidable.
Comenzamos a las 6:30 de la mañana, nos subimos a un todo terreno y comenzamos nuestro viaje dirección a Arusha,
una ciudad ruidosa y repleta de gente por las calles donde nos detenemos a recoger a una pareja de checos y un Inglés que van a integrar junto a un Indú, una Alemana y yo mismo, el equipo que hará este pequeño safari de tres días. Aprovechando la parada en Arusha nos metemos en un pequeño supermercado para comprar unos víveres que nos hagan mas ameno el viaje…. Ya es mediodía y reiniciamos el viaje por carretera dirección a Manyara, nos detenemos en un pequeño pueblo
justo al lado del parque nacional del Lago Manyara donde aprovechamos para hacer algunas pequeñas compras de productos típicos de artesnía y comenzamos el Safari por el parque, !precioso!, un paisaje y una riqueza faunística impresionante, me quedo sorprendido con la enorme cantidad de animales salvajes que pueden observarse,
continuamos durante todo el día por el Parque Nacional hasta que en una esquina del lago nos detenemos a ver la puesta de sol con los hipopotamos de fondo y un sin fín de sonidos de animales que no acierto a identificar y que hacen que te sientas un privilegiado de poder estar contemplando este espectaculo de la naturaleza.
Ya oscurecido nos vamos del parque y hacemos noche en un camping donde armamos las tiendas y cenamos a la luz de unos pequeños focos y con una luna llena enorme y espectacular brillando en el cielo que ilumina la noche haciendonos comenzar una animada charla que nos lleva hasta la una de la madrugada sin apenas darnos cuenta.

Al día siguiente nos levantamos temprano, desayunamos bien y comenzamos el viaje hacia el crater del Ngorongoro. Por el camino pasamos por un sin fin de pueblos formados por pequeñas chozas, algunas de ellas con el techo de paja y llenos de vida en sus calles repletas de niños jugando, gente caminando de un lado a otro, puestos de frutas, etc… Comenzamos a subir por una carretera rodeada de una vegetación densísima, con arboles de una talla que te deja impresionado, cuando los comparas con los árboles de mayor talla de nuestra tierra, (unos enanos al lado de estos gigantes) te das cuenta de lo inmenso y desproporcionado que es todo en Africa…, cuando alcanzamos el final de la subida, nos encontramos con la puerta de entrada al Parque Nacional del Ngorongoro crater, sacamos los permisos correspondientes de entrada, visitamos la zona de interpretación del parque y nos adentramos en el mismo ubicando nuestras tiendas de campaña en un lugar justo en el borde que te permite tener unas vistas privilegiadas de casi todo el crater.
Una vez ubicadas las tiendas de campaña, nos subimos a nuestro todo terreno y comenzamos a bajar al fondo del crater para realizar nuestro safari. Durante la bajada por una pista sinuosa que desciende en “zig-zag” puedes apreciar perféctamente la inmensidad del crater y la belleza salvaje que te rodea, al fondo vemos un poblado Masai compuesto por sus chozas típicas y !vaya chasco!, repleto de turistas, decidimos continuar adelante ya que por lo visto ese poblado solo es usado por los masai durante el día para que los turistas nos podamos hacer las fotos de rigor, su verdadero poblado, lo tienen en otra zona del parque resguardado de los “giris..”, me intento evadir de esa sensación de turista que me ha quedado con la experiencia y vuelvo a concentrarme solo en las maravillas que me rodean, un paisaje extraordinario, una riqueza faunística impresionante, miles de ñues, cebras, gacelas, búfalos etc.. pastando en esas inmensas planicies, facoqueros, hienas deborando una captura reciente, buitres enormes, casuarios, rinocerontes, elefantes y como no Leones,
seguimos avanzando y sorprendentemente delante justo de nosotros podemos presenciar como una leona captura por sorpresa a un ñu que estava tumbado, es impresionante ver como la leona le acecha reptando hasta que se encuentra a una distancia en la que finalmente lanza su ataque cogiendo al ñu por el hocico, !impresionante!, me quedó marcado como gritaba el ñu, con que fuerza intentaba liberarse del mortal abrazo y como poco a poco iba bajando el volumen de sus quejidos, como poco a poco se le iba escapando la vida…, fue algo que núnca podré olvidar, algo realmente salvaje y primitivo,
una escena que, a pesar de estar acostumbrado a ver en los “documentales de la 2″…, no llegas a sentir el dramatismo y la intensidad con la que lo percibes cuando tienes el privilegio de presenciar en vivo y en directo.
Al oscurecer, y después de buscar sin exito al leopardo en la zona de bosque, nos retiramos hasta las tiendas de campaña para cenar y pasar la noche.Yo tengo que madrugar al día siguiente, ya que me tengo que ir para coger un autobús de vuelta hasta un punto intermedio en el camino a Moshi donde a priori me venía a recoger Collins en un vehículo particular.
La experiencia fué de lo mas pintoresca y subrealista, cuando yo me subí al principio del itinerario, en una pequeña aldea ubicada justo en el borde del parque, el autobús, (una especie de gua-gua medio destartalada) iba con media carga, junto a mi se sentó un pastor de la iglesia anglicana con el que empezé a mantener una animada charla sobre la vida en tanzania, la religión y tal…, a medida que ibamos parando en los pueblos se iba llenando el autobús de gente de los mas variopinto, masais con sus lanzas y abalorios acompañados de sus mujeres, niños…, lugareños cargados de gallinas, paquetes de todo tipo etc…,
el caso es que en el autobús no cabía una alfiler pero la gente seguía subiendo, estaban por el techo, agarrados a las ventanas por el exterior, cogidos de la puerta de entrada, vamos, por todas partes, era increible como aquella gua-gua destartalada podía seguir con una carga de gente y equipajes tal sin descomponerse en mil pedazos… El calor dentro era axfixiante, yo estaba estrujado con la cara pegada al cristal y casi sin poder mover ni los ojos…, todo el mundo estaba presionado unos encima de otros y todavía seguía subiendo gente, al final después de dos horas y media de aplastamiento y sudor, pude llegar a mi destino y bajarme del autobús no sin antes tener que saltar por encima de la gente como una gacela…, la verdad que la experiencia me encantó por lo excepcional del caso y lo insólito que en su momento me pareció, aunque tengo que reconocer que si el viaje dura un poco mas me da un sincope…
Al final me recogen y me llevan de vuelta a Moshi donde me doy la ducha mas reconfortante de mi vida, ceno y me voy a dormir para al día siguiente coger el vuelo de regreso a casa.
Muy buen blog chipiron, sigue escribiendo que aqui tienes una fiel lectora